Lucía. Mira a través de la ventana en días de lluvia. No sabe porqué se siente mal, que oscuro sentimiento le corroe en las entrañas y le hace sentirse como si no fuera la persona que realmente es.
Sus ojos, castaños, grandes y expresivos, se han endurecido con el paso de los años, al igual que sus rasgos. Y su corazón, cada vez más triste y desterrado en lo más profunde de su ser, casi ya a olvidado hablar.
Los días y años pasan y hoy se ve reflejada en lo que un dia fue. ¿sus ilusiones? quizás algún día vuelvan. Hoy por hoy, se limita a seguir respirando.
Quizás es que ya no recuerda las veces que la amaron, que sonrió, que se sintío plena. La vida le ha dado todo, pero también se lo ha quitado todo. Y ahora vaga sin esperanza, desmoralizada, quizás hasta que encuentre ese punto de inflexión que haga que se decante la balanza.
Esta es la historia de Lucía.Sus buenos y sus malos momentos.
Hoy es lunes. Como cada mañana toca levantarse y abrirse paso en el quehacer diario. No puedes quedarte quieta. Sales a la calle y el mundo está en funcionamiento. Todo es un baile de sonidos y formas que encaja a la perfección: los niños cruzando el paso de cebra, el autóvil esperando a que crucen, los lavaparabrisas atentos a cada gota de lluvia que acaria el cristal, personas caminando al mismo paso... y Lucía sigue quieta. No sabe como enfrentarse a todo eso, prefiere seguir observando, callada. Algo le obliga a acelerar el paso. Llega tarde al trabajo.
Para Lucía, su trabajo es su refugio. Es lo que le hace olvidar este sentimiento de vacío, lo que le permite abrir su mente y viajar en el tiempo, poner a prueba su inteligencia y olvidarse de todo aquello emocional.Sabe que cada mañana, sus cosas están en perfecta armonía: sus carpetas, su lapicero, su agenda, el ordenador...y sus sueños.
Sueño por crear su empresa, su estudio de arquitectura. Y diseñar, diseñar tantas casas hasta que no exista lugar para ubicarlas. Un techo para protegerse de los dias de lluvia. Quizás es por eso que ama tanto su trabajo, porque se dedica a construir corazas para su corazón, para proteger entre cuatro paredes sus miedos a lo que ocurre fuera, a los lunes y a las historias de todos los dias, al amor, y tal vez, al odio, y porque no decirlo, a la indiferencia.
